Ayúdanos a ser generadores de futuro

Definitivamente, no existe una situación de vida en la que el ser humano se encuentre más vulnerable, expuesto y susceptible que la orfandad. El perder a un padre o madre, o ambos progenitores o cuidadores, representa un gran riesgo físico y mental para los niños, niñas y adolescentes que viven esta situación, dando lugar a consecuencias graves como: baja autoestima, deserción escolar, malnutrición, drogadicción, suicidio, aislamiento social y depresión severa, entre otros desafíos.
En Colombia, lamentablemente, la población huérfana se encuentra desprovista de políticas públicas que brinden un apoyo integral a lo largo de su vida. Aunque la ley 1448 del 2011 teóricamente establece los derechos de los niños huérfanos víctimas del conflicto armado, existen otras circunstancias que generan la orfandad y que son ignoradas por esta legislación. Esto deja en una situación de vulnerabilidad a aquellos niños y niñas que se encuentran en condiciones de orfandad debido a otros flagelos que no están contemplados en la ley.
En el año 2009, un informe de la Fundación Aldeas Infantiles SOS reveló que en Colombia había aproximadamente 845.410 niños, niñas y adolescentes en situación de orfandad, lo que lamentablemente nos valió la etiqueta de «país de huérfanos» (Semana, 2009). Además, según un reciente informe de «The Lancet» en 2021, durante la pandemia se estima que 12.500 niños y niñas perdieron a su madre, mientras que 42.800 quedaron huérfanos de padre en nuestro país (El Espectador, 2022). Estas cifras alarmantes, aunque no exista un registro unificado, nos muestran que la orfandad es una realidad latente, agravada también por los feminicidios y la violencia generalizada en nuestra sociedad. Es lamentable que miles de familias soporten en silencio esta carga, mientras el Estado parece eludir su responsabilidad. La orfandad representa un desafío de enormes proporciones en términos psicosociales, pues interfiere de manera significativa en los sistemas de cuidado y apoyo durante la infancia, lo cual nos convierte, de no tomar cartas sobre el asunto: en un país enfermo.
Chile, México y Perú son algunos de los países de nuestra región que cuentan con leyes que protegen a los niños huérfanos por distintas causas. La orfandad se suma a una de las tantas deudas sociales que el Estado colombiano tiene con sus habitantes, tal vez porque la niñez no es una fuerza electoral útil ni representa una prioridad para nuestros gobernantes. Sin embargo, son el futuro de nuestras naciones y depende de nosotros alzar la voz por ellos y ser líderesas y lideres para acompañarlos en su transición hacia una adultez feliz y funcional.
La Fundación Médicos Amigos ha asumido la responsabilidad de liderar y brindar apoyo a los niños huérfanos a causa del COVID-19, especialmente aquellos que han perdido a sus seres queridos pertenecientes al talento humano en salud. Durante el último año, hemos ampliado nuestra labor para incluir a niños afectados por el conflicto armado y feminicidios, así como a aquellos que han quedado sin padres debido a su pertenencia al gremio de la salud. Nuestro sueño es poder contar, en un futuro próximo, con el apoyo de muchas más personas, para así ampliar nuestra capacidad de impacto y abarcar un mayor número de niños, niñas y adolescentes huérfanos, sin importar la causa de su pérdida. Contamos contigo para hacerlo posible. Únete a nosotros y ayúdanos a marcar la diferencia.
Por: María Francisca Rodríguez Tuesca
mf.rodriguezt@javeriana.edu.co
